Crónica del diálogo económico venezolano: antecedentes y perspectivas

Un contexto de escasez manifiesta y precios en alza, provocados en gran medida por el retraso en la entrega de dólares, y la falta de un segundo mecanismo para el acceso a las divisas, condujeron al gobierno a un diálogo con el sector privado. El gabinete económico y el Banco Central de Venezuela reciben a los distintos sectores de la economía con la promesa de buscar en conjunto soluciones a los conflictos actuales.

 Las alarmas comenzaron a prenderse a finales del año pasado, cuando el Sitme – esquema alternativo anterior para obtener dólares-, bajó desproporcionadamente las cantidades negociadas, y el año 2013 comenzó con los anaqueles vacíos y los precios ajustándose a un dólar no oficial. La situación empeoró con la devaluación del ocho de febrero, y la eliminación definitiva del Sitme.

Las cifras oficiales del BCV corroboraron la sensación de la gente, los precios subieron, y el desabastecimiento aumentó. La inflación acumulada entre enero y abril se ubicó en 12,5%, el porcentaje más alto de la región. Mientras que la escasez se mantuvo en promedio en 20%.

Ante esta situación, el Gobierno decidió trabajar de la mano con el sector privado, y en primera instancia atender los retrasos en las entregas de dólares a través de Cadivi, algunos por encima de los 200 días. La deuda alcanza los 8.000 millones de dólares, según el presidente de este organismo, Eudomar Tovar. 

Las deudas pendientes representan efectivamente el problema más inmediato a resolver, pues las demoras en los pagos a los proveedores extranjeros amenazaban con detener los envíos siguientes, y este desespero fue comunicado por parte de los representantes del sector privado a los funcionarios del Gobierno, y técnicos del BCV.

Pero para una normalización profunda y definitiva en este desequilibrio cambiario, es necesario modificar y reactivar el esquema alternativo para el acceso a los dólares que intentó instaurar el Gobierno, luego de la devaluación. El Sistema Complementario de Divisas (Sicad) apenas ofertó 200 millones de dólares en una primera y única subasta. La medida, lejos de estabilizar el mercado, lo perturbó, debido a la ausencia de una tasa de cambio pública, de un cronograma de subastas con ofertas frecuentes, y la participación abierta a pequeñas y medianas empresas que no necesariamente estén inscritas en el mismo registro utilizado para participar en Cadivi.

De hecho, los requerimientos de la economía nacional, según la presidenta del Banco Central de Venezuela (BCV), Edmée Betancourt, están entre 3.000 y 3.500 millones de dólares al mes, lo que conllevaría al Ejecutivo a realizar ofertas de por lo menos 750 millones de dólares a la semana.

Sin embargo, las cuentas oficiales y los balances en divisas no le han permitido al gobierno llevar este plan en paralelo, es decir, adelantar los pagos retrasados en Cadivi y reactivar dinámicamente el llamado Sicad.

Las reservas operativas registradas en el BCV, se encontraban en 3.500 millones de dólares, lo que representa menos de un mes de importación con respecto a las compras hechas en el exterior durante el 2012.

El complicado flujo de caja en divisas del Estado, y la urgencia por atender la demanda de dólares para minimizar la escasez que se vive en Venezuela, podrían obligar al Ejecutivo a realizar una emisión de deuda, pese a que el Gobierno se había negado a esta medida para no elevar los niveles actuales de endeudamiento de Venezuela. La necesidad de divisas del país hace ver en los mercados internacionales casi como un hecho la nueva emisión de títulos venezolanos en este 2013. Incluso, bancos de inversión como Barclays, o la calificadora de riesgo Moody`s, se adelantaron a prever que la oferta de estos bonos vendrá más temprano que tarde. 

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Escenario político perturba deuda venezolana en mercados internacionales

Los títulos de deuda venezolana son de los más atractivos de la región; en un momento de bajas tasas de interés, los papeles criollos pagan altos rendimientos que resultan muy interesantes para los inversionistas extranjeros. Pero el escenario político de Venezuela, después de los estrechos resultados de las elecciones presidenciales, afectó los precios en los mercados internacionales.

 

La primera semana después de los comicios, los bonos globales de Venezuela, y de los de Pdvsa llegaron a bajar 12 puntos en promedio, dados los acontecimientos y las manifestaciones públicas. Pero la semana posterior se dio una leve recuperación en los precios de los papeles.

 

En ese comportamiento, no sólo influyó el escenario político y social, sino también el contexto internacional. El anuncio hecho por China sobre la proyección de un menor crecimiento afectó el mercado internacional; el país asiático informó que su economía crecería 7,7%, y no 8%.

 

Esta situación repercutió en el mercado petrolero internacional, y los precios del crudo también sufrieron una caída, al igual que muchas otras materias primas, como el oro, que igualmente mostró baja en sus precios. Así, comenzaron a aumentar de precio los llamados Credit default Swap (CDS) para los bonos venezolanos, que son las primas de las pólizas contra posibles ausencias de pago.

 

Sin embargo, los operadores de inversión estiman que los papeles comenzarán a recuperarse nuevamente, y descartan caídas bruscas, pues en los inversionistas extranjeros siguen viendo de forma atractiva los papeles criollo, en primer lugar por sus altos cupones, y en segundo lugar porque Venezuela nunca ha caído en un default, y dificultan que el nuevo gobierno de Nicolás Maduro, inclumpla esta trayectoria dejada por el presidente Hugo Chávez.

 

Por los momentos, los títulos de deuda venezolana presentan gran volatilidad, entre bajadas y subidas moderadas, ya que muchos fondos de inversión evalúan el riesgo verdadero que podrían implicar estos papeles, ante el rendimiento pagado, el cual les sigue pareciendo más lucrativo que otros activos.

La inversión más rentable: el dólar

No es secreto para nadie, el dólar es el principal activo de interés para los venezolanos. No hay mejor inversión en este momento que adquirir divisas. Aunque la tasa oficial fue elevada a 6,30 bolívares por dólar; el precio sigue siendo atractivo para todo aquel que quiera asegurar su patrimonio y mejorar sus activos.

Y esta situación es sensata, se trata de un país con una de las inflaciones más altas de la región –y del mundo-, que además tiene un control de cambio anclado por diez años, y que ha devaluado el bolívar con regularidad durante los últimos años.

Hasta el ministro de Planificación y Finanzas, Jorge Giordani, la cabeza del Órgano Superior para la Optimización Cambiaria, ha reiterado que el dólar es la mercancía más barata en Venezuela actualmente. Y tiene razón. De hecho, el tipo de cambio que se aprobó en las posturas hechas a través del nuevo Sistema Complementario de Administración de Divisas (Sicad) estuvo entre 11 bolívares por dólar, y 16 bolívares por dólar, es decir, el doble del oficial.

Pero no sólo es eso lo que influye. En Venezuela los mecanismos de inversión son escasos. Las cuentas de ahorro en la banca apenas pagan entre 12% y 14% por los depósitos en bolívares, un porcentaje que ni siquiera alcanza a la inflación.

El cierre del mercado de valores –en mayo de 2010- empeoró este escenario, pues las posibilidades de invertir en instrumentos sofisticados de este sector o en otros instrumentos de deuda de países distintos quedó casi anulada, por lo menos hacer este tipo de inversión desde Venezuela, es imposible, y está penado por ley, pues existe un control de cambio.

Sin embargo, existe una gran inyección de bolívares en este momento. La liquidez monetaria en Venezuela crece a ritmo de 65% y 70% anual desde 2011, y se ubica actualmente en 757.620 millones de bolívares, según el BCV.

Este aumento en la circulación de bolívares en la calle estimula en gran medida las intenciones de inversión. Ante las pocas opciones para invertir estos recursos, y el interés casi natural de los venezolanos por las divisas, la demanda por los billetes verdes crece de forma vertiginosa.

Pero este atractivo tiene pocas vías para ser atendido,  sólo existe Cadivi y el Sicad, que por ahora sólo atiende a las empresas que pueden acudir a través de Cadivi. La otra posibilidad para comprar divisas eran las emisiones de deuda, limitada por la política actual del Gobierno de no traer más ofertas de bonos en dólares.

Análisis: En primera subasta del Sicad se aprobaron posturas de entre 12 y 16 bolívares por dólar

El tipo de cambio que se manejó en la primera subasta de Sistema Complementario de Administración de Divisas (Sicad) estuvo entre 12 y 16 bolívares por dólar. Lo que implicó una devaluación, pues por cada uno de los dólares subastados se recibieron más bolívares de la tasa de cambio oficial, establecida en 6,30 bolívares por dólar.

La metodología aplicada por el Órgano Superior de Optimización Cambiaria, y el Banco Central de Venezuela (BCV) para establecer los precios en los que se aprobarían las posturas, se realizó con un orden previo de las solicitudes de compra, desde la más baja, a la más alta; sobre ese orden se estableció un precio de corte. Desde ese punto hasta la máxima se aprobaron las peticiones al precio ofrecido, es decir, que cada postura implicó una tasa de cambio distinta.  

En la primera subasta realizada por el BCV se ofrecieron 200 millones de dólares, que van contra las reservas internacionales, pues no se trata de bonos sino de efectivo; es decir, de parte de las divisas vendidas por Pdvsa al ente emisor, que pasarían a formar parte del resguardo que deben tener en dólares las bancas centrales. 

Aunque en efecto este nuevo esquema trajo alivio a una parte de la economía que ahora tiene un acceso extra a las divisas, el mecanismo no es alternativo como lo era el Sitme (el anterior sistema que manejaba el BCV), sino que implica una extensión de Cadivi, pues sólo las empresas inscritas en el registro de este organismo pueden participar.

Desde esa perspectiva apenas unas 11 mil empresas podían participar; sin embargo, sólo a 383 se les aprobaron las órdenes de compra. En estas solicitudes, las compañías estuvieron dispuestas a pagar por un dólar más del doble de la tasa oficial del país.

Tanto las pequeñas y medianas empresas, como el sector comercio en general, no tienen acceso a estas subastas. Esta variable, unida a que no existe un cronograma oficial para las subastas, y a que el ente emisor no indica a qué precio aprobó cada postura, dificultan que el precio del dólar no oficial disminuya. A pesar de que la primera oferta pudiera considerarse alta, esta tasa de cambio apenas se redujo sólo un par de bolívares.

Es de considerar que estas circunstancias tengan un efecto en el índice de escasez. Ya el BCV anunció que en marzo el desabastecimiento está en 20%. Ante esta situación, el mercado y los distintos actores de la economía nacional no descartan que vengan cambios en el Sicad.

Ya de hecho se hicieron varias modificaciones desde que se anunció el nuevo esquema. El Gobierno debió cambiar en primer lugar el pago directo a proveedores, pues con esto ese vendedor en el exterior recibiría un doble pago, el primero con la línea de créditos de los agentes financieros (bancos); y el segundo al momento en que el ente emisor le enviara directamente las divisas.

También a última hora, el presidente encargado, Nicolás Maduro, solicitó al ministro de Planificación y Finanzas, Jorge Giordani, que incluyera en las subastas a las personas naturales. Todavía se espera conocer de qué manera podrán participar, así como la fecha y monto de la segunda subasta.   

Un nuevo sitme, pero mixto

La economía tuvo que esperar poco más de un mes por un nuevo mecanismo alternativo de divisas, luego de la eliminación del Sitme. Pero ya está prácticamente listo este otro esquema que lo sustituirá. Aunque era conocido que el Ejecutivo evaluaba cómo darle apertura a un nuevo sistema, el presidente encargado Nicolás Maduro, ya confirmó que muy pronto se le dará apertura.

Las diferencias con el mecanismo anterior serán varias. Primero no operará meramente con bonos, sino que funcionará con dinero directo, y también con títulos valores, es decir, será un sistema mixto. Y esto, con el fin de darle mayor liquidez al mercado.

En este caso, no sólo funcionará a través de la banca, sino también mediante la Bolsa Pública de Valores Bicentenaria. Posiblemente las grandes peticiones las manejarán las entidades financieras, y las órdenes de naturales y pequeñas empresas se adjudicarán por el corro público.

Las presiones cambiarias se hicieron sentir en el mercado, luego de que el dólar no oficial cuadriplicara la nueva tasa de cambio oficial. Y esta situación tiene repercusión en los precios finales de los productos.

Aparte de esta situación, el último indicador de escasez reportado por el Banco Central de Venezuela había ascendido a 20%, lo que para cualquier gobierno implica un panorama de cuidado.

Los sectores industriales y comerciales fueron enfáticos en manifestar que la eliminación del Sitme el pasado ocho de febrero, cuando se decretó la devaluación de la moneda, traería como consecuencia un mayor desabastecimiento, incremento de la poca variedad y más inflación.

En el Ejecutivo terminan de hacer los ajustes para tener lo más antes posible el nuevo mecanismo abierto. Con la apertura que traerá la nueva opción a los dólares, aparte de Cadivi, las autoridades económicas esperan bajar en gran medida el dólar no oficial. Sin embargo, para algunos economistas, esto implicará una segunda devaluación, pues el Gobierno a través de esta nueva vía, estaría negociando dólares a un tipo de cambio superior al oficial.

Lo cierto es que el nuevo sustituto está por salir, luego de que el Ejecutivo entendiera la necesidad de una segunda alternativa para el acceso a los dólares en el control de cambio, aunque en esta oportunidad se aplicarán muchos más controles y regulaciones que las establecidas con el Sitme.  

La herencia económica de la gestión de Chávez

La premisa del fallecido Hugo Chávez abogaba por un país en donde la prioridad estaba orientada hacia atender a los venezolanos de bajos recursos “los pobres”. Pero luego de 14 años de gestión, Venezuela queda enfrentando una economía de alta inflación, baja producción nacional, presiones cambiarias y deficiencias fiscales, variables que están todas relacionadas entre sí.

El Presidente Chávez forjó desde el comienzo de su primer período una política petrolera que favoreció a Venezuela, impulsando una reconstrucción de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (Opep), y defendiendo la disposición aplicada en cuotas. Esta situación se dio en un contexto mundial que favoreció el precio del crudo, y gran parte la gestión del primer mandatario fallecido se favoreció de altos ingresos petroleros.

Sin embargo, la petrolera estatal se comprometió en áreas sociales, siendo responsable de mantener varias de las misiones creadas. Mas sin inversiones internas en grandes magnitudes, la producción de petróleo de Pdvsa se ha mantenido prácticamente estancada. Los altos precios del crudo garantizaron en este escenario, que la empresa mantuviera igual altos ingresos, que en 2012 llegaron a los 92.000 millones de dólares, una cifra que cuadriplicó el Pib de un país pequeño, como Panamá.

Pese a este ingreso de divisas, el país tiene una demanda alta de dólares que no puede atender. Las importaciones hechas desde Venezuela sumaron el año pasado casi 60.000 millones de dólares, una cifra record en el país. Y esto se ha producido luego de una década en control de cambio, una medida establecida como principal arma para combatir la fuga de capitales, pero que ha generado una grave distorsión en la economía, pues con una tasa de cambio fija, se dio una falsa apreciación de la moneda que estimuló las compras en el exterior, y perjudicó la producción nacional.

De hecho, aunque el Producto Interno Bruto creció 5,5% en el 2012, Venezuela ha tenido que recurrir a importaciones en rubros donde se satisfacía por completo el consumo nacional. En efecto, este crecimiento ha estado estimulado por el incremento vertiginoso del sector de la construcción, que se apuntó incluso un aumento de 26% más que todo en el área pública, por la Misión Vivienda Venezuela.

Para este año, la meta del Gobierno es un crecimiento económico de 6%. Algunos economistas colocan en tela de juicio tal objetivo; indican que después de un ajuste cambiario como el que se aplicó, las importaciones presentarán una merma que se sentirá en el consumo, que además posiblemente estará sentido con una reducción del gasto social al que tendrá que acudir el gobierno después de las elecciones, para disminuir el déficit fiscal que arrojó el año 2012.

Este panorama económico que deja la gestión de Hugo Chávez, tendrá que ser enfrentado por los venezolanos de todas las clases sociales con una reducción de 9% en la capacidad  de compra del consumidor, según las cifras oficiales. Aunque este Gobierno ha intentado equilibrar esta caída con aumentos salariales y programas sociales, la inflación de dos dígitos ha contrarrestado tal intento.

Subastas de dinero o de títulos apunta a ser el sistema que suplante al Sitme

Entre las alternativas que estudia el Gobierno para traer un nuevo mercado alternativo que permita el acceso legal a los dólares, se alza como la mejor opción la subasta de monedas (dinero directo), o de títulos valores. Sin embargo, el Ejecutivo todavía no toma una decisión final, aunque mantiene el análisis constante para darle una rápida apertura a este tan esperado esquema. No está claro aún qué organismo se encargará de este esquema. En el Gobierno hay posiciones encontradas al respecto, algunos apuntan a que la Bolsa Pública de Valores Bicentenaria debería ser la encargada de manejar este sistema, pero otros dudan de su capacidad, e indican que el manejo del esquema debería continuar en el Banco Central de Venezuela (BCV), y no se descarta que sea en la Oficina de Crédito Público.

Van hasta ahora tres semanas desde que la economía venezolana sólo tiene acceso a divisas a través de Cadivi. El Sitme, segunda alternativa para el acceso legal a los dólares, fue eliminado por el Gobierno ya hace casi tres semanas, el ocho de febrero, cuando se decretó la devaluación, y desde entonces todavía no se ha determinado cuál será su sustituto. Los expertos coinciden en que es necesario crear esta nueva opción lo antes posible, sobre todo si el Ejecutivo busca alcanzar el objetivo de crecimiento económico de 6% planteado para 2013, lo que se dificulta todavía más si no se le ofrece una segunda vía a la economía para obtener dólares de manera legal.

Pareciera que la mesa está servida para darle apertura a esta nueva alternativa, pero todavía hay mucho que ajustar. El tema del precio es una de las razones por las que aún no se llega a consenso en el seno del Ejecutivo. Cuando un bien es escaso, como en el caso actual de los dólares, y la demanda es muy alta, el precio tiende a subir. Y en un esquema de subastas, las adjudicaciones suelen otorgársele a quien ofrezca más. Para esto, es posible que establezcan una franja de precios, pero será imposible que el valor no supere en gran medida a la tasa de cambio oficial.

Mientras esto sucede, y la economía continúa sin esta segunda vía, el mercado “no oficial“ sigue subiendo, como ha pasado en los últimos meses. Pero si se abre la nueva alternativa, es posible que ese tipo de cambio ilegal se estabilice, o incluso baje. Todo dependerá de la oferta.

Y para aumentar esa disponibilidad de divisas, el Ejecutivo apuesta a depurar las entregas en Cadivi, principal organismo de administración de los dólares en el país, y obtener así una mejor distribución de las divisas por esta vía.

Aunque los ingresos en dólares continúan siendo prácticamente los mismos, el ingreso de Pdvsa en 2012 estuvo en 96.000 millones de dólares, y las aprobaciones en Cadivi son similares a las del año anterior, la demanda ha estado muy estimulada, por una tasa de cambio muy apreciada. El dólar resulta muy barato no sólo para el importador, sino para los naturales, por lo que es normal que las solicitudes se incrementen constantemente. Las importaciones registradas el año pasado sumaron, según el BCV, 56.000 millones de dólares.

Y en este panorama, la ausencia de la segunda vía para la adquisición de divisas, se siente con mucha más fuerza.

Bolsillo devaluado

El venezolano entiende que la moneda que tiene hoy en su cartera ahora vale menos. Con este ajuste cambiario el ingreso del venezolano se devaluó 46,5%, y su poder adquisitivo 32%. Pero ¿qué significa eso realmente y cómo afecta el presupuesto de cada quién? La medida llega tanto a los que van a hacer compras o mercados, como a los que solo buscan divisas para ahorro o inversión.

El asunto está en que los productos que se adquieren en Venezuela son en gran medida importados, comprados ahora a un costo mayor, y en ese sentido es inevitable que ese nuevo precio no influya en un alza en la inflación y a su vez impacte el bolsillo del venezolano. Ese efecto también repercutirá en los rubros que se produzcan en el país, pues la medida de una u otra manera impacta los costos de producción.

La opción de ahorrar o invertir en moneda extranjera sigue siendo muy atractiva de cara a la situación actual, aunque ahora será mucho más difícil el acceso a las divisas no solamente porque con la devaluación se eliminó el Sitme, sino porque además, el gobierno buscará una mejor distribución de los dólares este año ante una demanda muy alta que no puede satisfacer.

En este escenario, la mira está puesta en los sectores prioritarios cuya escasez podría traer impacto político. Hay que tener en cuenta que todavía no se descarta unos posibles comicios presidenciales, en caso de que el Presidente Hugo Chávez no pueda continuar con la gestión, a causa de su enfermedad.

La escasez es el fenómeno que más asusta a cualquier gestión, pues tiene un impacto más negativo que incluso la inflación. El año pasado el Banco Central de Venezuela registró importaciones por el orden de los 56.000 millones de dólares, una cifra que no podrá mantenerse este año, según el mismo gabinete económico. El objetivo es racionalizar las divisas este año, aplacando en parte la demanda.

Mientras se realizan todos estos ajustes, el venezolano se las ingeniará para estirar el presupuesto ante posible alza de los productos, y caída de su poder adquisitivo, comprará donde encuentre más variedad, y se olvidará de adquirir dólares para ahorro o inversión.

La devaluación prevista

Lo que ya muchos vaticinaban se hizo realidad, el Gobierno decidió devaluar el bolívar en 46,5%. Y además eliminó la segunda opción legal para tener acceso a las divisas, el Sitme. Con estas nuevas medidas el Ejecutivo busca por una parte cubrir el déficit fiscal que le dejó el año 2013 -calculado por firmas económicas en 15%, incluyendo Gobierno central y otras empresas estatales-, pero además pretende lograr una mejor distribución de los dólares.

Cadivi, organismo principal encargado de la entrega de las divisas en Venezuela, entregó una cantidad similar de dólares en 2012, incluso las aprobaciones subieron 5% en comparación con el año anterior. Pero esa cantidad no fue suficiente para atender las nuevas necesidades de dólares, pues la demanda de divisas que hay en el país subió a ritmo mucho más acelerado.

Además del déficit fiscal que se reflejó el año pasado, también suman otros factores entre las causas que conllevaron el ajuste cambiario aplicado. La inyección de liquidez en un momento en donde el dólar está a una tasa de cambio baja estimula aún más las intenciones de compra de divisas. Más empresas buscan importar, y más personas quieren ahorrar en dólares. Así, el país tiene el mismo ingreso en divisas, pero con una demanda en crecimiento.

El nuevo precio de 6,30 por dólar sigue siendo atractivo no sólo a importadores, a quienes les resulta más barato comprar afuera que producir en Venezuela, sino también a todas las personas que buscan resguardar su patrimonio de próximas devaluaciones y de la inflación; más todavía ahora cuando la economía está propensa a un crecimiento de la inflación por el ajuste automático ante el nuevo precio de la divisa.

Las necesidades de dólares de una economía que se ha vuelto cada vez más importadora apuntan a que en un corto plazo el Gobierno tenga que crear un nuevo sustituto del Sitme, ya sea un mecanismo manejado a través de títulos valores o mediante una mesa de cambio, en caso de mantener firme la última decisión tomada de no acudir a nuevas emisiones de deuda.

Sin embargo, el nuevo Convenio Cambiario N° 14, publicado en la Gaceta Oficial N° 40.108, deja abierta la posibilidad de que no sólo el BCV pueda realizar operaciones con títulos valores en moneda extranjera, transacciones que realizaba el Sitme. En su artículo N° 4 indica que algún ente que indique el ministerio de Planificación y Finanzas también podría realizar este tipo de negociación

Ahorro en dólar, la opción más ansiada del venezolano

En Venezuela, el ahorro en dólares siempre ha sido una opción y posiblemente la alternativa más escogida por quienes se concientizan sobre lo necesario que es tener un respaldo para los días por venir.

Lamentablemente, en los últimos años, esta preferencia se ha acentuado, en un país en donde las tasas para el ahorro se mantienen por debajo de la inflación, y en donde la seguridad jurídica ha perdido significado.

A diez años de establecido el control de cambio, las alternativas para ahorrar en dólares han quedado minimizadas, aún más después de la eliminación del mercado permuta, en mayo de 2010. Las cuentas en dólares que recién aprobó el gobierno no terminan de arrancar, y de 35 bancos que hay en el sistema financiero venezolano, sólo tres entidades públicas están realizando el trámite.

En Venezuela, esa diferencia entre las tasas de ahorro y el índice de aumento de los precios, aunado a las pocas alternativas para invertir, con un mercado de valores minimizado, ha llevado a que la conducta esté acentuada por una tendencia muy marcada hacía el consumo, en donde la gran mayoría no cuenta con fondos de emergencia, o con retiros asegurados.

Tales razones despertaron aún más el interés de los venezolanos por la búsqueda de dólares, y eso ha ayudado a que cada vez es más difícil conseguir estas divisas legalmente. El conflicto está precisamente en que las posiciones en moneda extranjera protegen a ese inversionista -o cualquier persona que quiera simplemente ahorrar- de la inflación y de posibles devaluaciones futuras.

Ante un año complicado económicamente como el 2013, la escasez de dólares, y las pocas alternativas para el ahorro, hacen más necesario que nunca crear fondos para eventualidades. Y a pesar de la crisis mundial, el venezolano sigue prefiriendo un dólar que los bolívares, pues aunque no se haya dado un ajuste cambiario, la sobrevaloración de la moneda local ya se calcula en 80%.

Hay que recordar que el Banco Central venezolano no puede imprimir divisas, pero las importaciones son pagadas en moneda extranjera, por lo que las reservas internacionales representan el respaldo monetario más importante, y la cantidad de dólares ahí registrada han venido en menoscabo.

La entidad financiera internacional, North International Bank, está ofreciendo nuevas  alternativas frente a este panorama. Se trata de productos que permiten blindarse ante posibles ajustes cambiarios, o alza de los precios.

Ofrece cuentas corrientes, con montos de aperturas variados dependiendo del interés del cliente. Estos productos además tienen tarjeta de débito, permiten transferencias afuera, y posiblemente garanticen una tarjeta de crédito en dólares. Para mayor información sobre cada una de las cuentas de esta entidad pueden ingresar a http://www.northinternationalbank.com

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